Elena Archilés Rubert

“Después de diez años viviendo en Inglaterra ya me apetecía volver a casa. Con la maleta cargada de experiencias y ganas de hacer algo novedoso y útil. Y surgió Clap! Acudo a todas las reuniones que haga falta, largas o cortas, pero lo que realmente me apasiona es acompañar la curiosidad de cada niño/a”.

 

  1. ¿Cuál ha sido tu “momentazo” desde que  trabajas en este proyecto? Para mí es un “momentazo” poder ver a un niño conectado con sus necesidades. Ver su expresión cuando la necesidad de aprendizaje le está saliendo de dentro y tú tienes la suerte de poder acompañarlo desde ahí. ¿Qué te aporta mas de trabajar con tu equipo? Nuestra diversidad y nuestras diferencias ya que enriquecen enormemente el proyecto.
  2. ¿Tú palabra favorita en inglés/alemán es…? Brainstorm, siempre me ha hecho mucha gracia el concepto “tormenta cerebral” y cómo nosotros lo hemos adaptado a “lluvia de ideas”.
  3. ¿Qué desayunas por las mañanas? ¡Mucho! café y tostadas dulces y saladas.
  4. De todos los países a los que has viajado, ¿cuál es tu preferido y por qué? Cada país tiene su encanto, pero países como India o Kenia me removieron bastante.
  5. Y ahora a mojarse, ¿con que cita te sientes más identificado? “Since we can´t know what knowledge will be needed in future it is senseless to try to teach it in advance. Instead, we should try to turn out people who love learning so much and learn so well that they will be able to learn whatever needs to be learned” (John Holt) (Nadie puede saber a ciencia cierta qué conocimientos serán necesarios en un futuro, así que nuestra mejor apuesta es conseguir que los niños/as disfruten del proceso de aprendizaje y tengan las herramientas para poder aprender aquello que sea relevante en la sociedad futura).

Después de casi 10 años de profesora en Londres, volví a casa y al tener a mi primer hijo sentí la necesidad de revisar algunos paradigmas del sistema educativo actual, así que empecé a formarme en educación activa. Durante un año asistí a una formación en educación autodidacta, un curso que impartía la Fundación Laura Luna en la que aprendí acerca de las bases neurobiológicas del aprendizaje y las etapas de desarrollo, así como la importancia del uso de materiales sensoriales, la preparación de ambientes educativos o la importancia de los limites en cada etapa.

Hace seis años se cruzó en mi camino Miguel Castro, gracias a él profundicé en la Educación Creadora, una educación que respeta, sin juicios, las expresiones artísticas y la creatividad de cada individuo. Con Vega Martín aprendí a confiar en los procesos naturales y empecé a acompañar a los niños/as y a mis propios hijos en sus “derivas personales”, viendo sus focos de interés como oportunidades de aprendizaje, y respetando sus procesos internos.

Gracias a Marcel Bösch entendí las matemáticas (¡a los 30 entendí la raíz cuadrada! ) a través de material concreto y reciclado.

En 2014 tuve la suerte de poder asistir a un taller impartido por la Doctora en psicología Aletha Solter, creadora de la filosofía Aware Parenting (Educación Consciente). En este curso aprendí, entre otras cosas, los efectos curativos del juego, la risa o el llanto, así como la comprensión de las causas primarias de los problemas de comportamiento y emocionales. Para mí fue un regalo porque cambio mi visión del llanto por completo.

Un recorrido que sigue, aprendiendo cada día…