¿Qué es la inteligencia emocional y cómo se puede enseñar en la infancia?

Este año CLAP! Educación Activa está llena de novedades. Además de continuar con todas nuestras actividades de idiomas y ampliar los talleres en el área de sostenibilidad, hemos añadido dos disciplinas que profundizan en la educación viva y activa que, como sabéis es la filosofía vertebradora de CLAP! Educación Activa. Ya os hablamos de las Matemáticas Vivenciales  y ahora le toca el turno a la Inteligencia Emocional.  El educador de estos talleres será Diego Climent, una nueva incorporación en el equipo Clap! con mucha experiencia en el campo de la educación vivencial.

¿De qué trata la actividad de Inteligencia Emocional?

La idea de este taller es dar  herramientas para que los/as niños/as sean capaces de conocerse a sí mismos, gestionar sus emociones y adquirir habilidades sociales tales como la  empatía y la asertividad. “El objetivo es conseguir el bienestar y la felicidad de los niños y las niñas a través de unas herramientas que aprenden a través de dinámicas y juegos”, nos cuenta Diego.

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¿Cuáles son esas habilidades?

Nuestro método se basa en conocimientos de pedagogos y educadores expertos en competencias emocionales como Rafael Bisquerra que básicamente hablan de 4 competencias emocionales:

  • Autoconocimiento, conocerse a uno mismo y sus emociones. “La idea es ayudar a los/as niños/as a comprender qué es lo que les está pasando”, cuenta Diego. Saber si están enfadados, tristes, frustrados o contentos es lo principal para que sepan gestionar más adelante estas emociones.
  • Regulación. “Una vez comprendemos las emociones que estamos sintiendo, podemos regularlas”, explica Diego. Para ello a través de una serie de dinámicas y juegos los/as niños/as aprenderán diferentes técnicas  para regular lo que sienten.
  • La tercera es la autonomía emocional, de modo que “puedan ser responsables y convivir con el momento que están viviendo. Por ejemplo, saber que estoy triste y poder ‘disfrutar’ de esa tristeza es importante”, cuenta Diego. No siempre podemos estar felices, pero lo importante es cuando estamos tristes comprender el porqué y en qué nos puede ayudar esa emoción que inicialmente parece negativa. Además  se trabajará en la  autogeneración de emociones positivas que les ayuden al bienestar y disfrute del día a día.
  • La cuarta es competencia interpersonal. “Tienen que ver con competencias sociales como la asertidad y la resolución de conflictos. Cuando los niños y niñas se conocen a sí mismos, son capaces de escuchar y comprender a los demás. Y esto les hace que la convivencia con las demás personas sea mejor”, afirma Diego.

¿Cómo es el proceso de enseñar a los niños y niñas como entender sus emociones?

“Se trata de un proceso largo y que depende mucho del momento evolutivo del niño/a”, cuenta Diego. Por eso adaptamos cada actividad a la edad y estado emocional de los/as alumnos, de modo que se pueda trabajar desde el respeto al momento del niño/a.

¿Y la metodología?

“Lo importante es hacerlo mediante juegos y dinámicas de forma que sea más sencillo para ellos/as entenderlo. Un ejercicio que me gusta mucho, a modo de roleplaying, es ponerlos en el papel de sus padres y madres. Funcionan muy bien para que se den cuenta de sus emociones y de qué les pasa a las otras personas. Y de esta forma podemos trabajar la empatía”, relata Diego. La parte vivencial es muy importante para los niños/as para que llegue el aprendizaje de una forma natural.