Un aprendizaje ‘casi’ como el de la lengua materna

Cuando tienes que estudiar una segunda lengua lo normal es que te asalten muchas dudas. ¿Cuál es la mejor manera de aprender? ¿A qué edad conviene empezar? ¿Conviene conocer antes la gramàtica o vale la pena centrarse en una aprendizaje más práctico? ¿Qué recursos son mejores? Y, seguramente, un largo etcétera.

Probablemente encontraréis respuestas para todos los gustos. Aquí, en Clap!, apostamos por un aprendizaje aplicado de las lenguas, es decir, fomentamos contextos similares a los de un nativo y potenciamos las situaciones comunicativas reales. Nuestros talleres creativos íntegramente en inglés, francés o alemán son un buen ejemplo. Pero también nuestras extraescolares y nuestras sesiones de grupos reducidos, en las que recurrimos a actividades dinámicas y divertidas para fomentar la motivación y mejorar el proceso enseñanza-aprendizaje.

A veces esta metodología genera dudas en los padres porque no tienen un libro o unas fichas que revisar. Es a lo que estamos acostumbrados. Ni más ni menos. ¿Pero realmente es así como un nativo/a aprende su lengua materna? Claramente no. Lo que muchas veces no saben los padres, quizá porque tampoco los profesionales lo sabemos explicar, es que estos modelos de aprendizaje se corresponden con teorías y métodos de aprendizaje ampliamente investigados.

Un buen ejemplo es la Respuesta Física Total (TPR por las siglas en inglés), un conjunto de métodos desarrollados en los años 60 por James J. Asher, profesor de psicología de la Universidad Estatal de San José, para ayudar a los estudiantes a aprender una segunda lengua. Y hacerlo siguiendo un proceso similar al de la adquisición de la lengua materna. Nos explicamos. Cuando un bebé aprende a hablar, experimenta una primera fase de comprensión (que se prolonga durante meses) antes de emitir palabras. Es el periodo en el que responde físicamente a lo que le dicen su padre o su madre.

Esta manera de adquirir una segunda lengua se basa en la interacción, el intercambio y el feedback constante. Juegos como Simon Says o canciones como Wheels on the bus, Head, shoulder, knees and toes, etc encajan con el TPR. Actividades didácticas que son habituales en las sesiones de Clap! junto con todas aquellas que refuerzan el uso del cuerpo, de los gestos y de los movimientos para favorecer el aprendizaje. No se trata de memorizar sinó de adquirir. Sabemos que es la manera más natural de aprender una lengua, ‘casi’ como si fuera la materna. Y funciona.

Además, tiene otro beneficio. Estas actividades favorecen, especialmente, el aprendizaje de niños y  niñas cinestésicos, es decir, aquellos que aprenden mejor con actividades que implican movimiento. Y esta afirmación casa con otra de las teorías presentes en la metodología Clap!, la de las inteligencias múltiples de Howard Gardner.

Esta teoría entiende la inteligencia no como algo unitario que agrupa diferentes capacidades específicas sino como un conjunto de inteligencias distintas e independientes. La inteligencia es vista como una capacidad y no como algo innato e inamovible. Entre las ocho inteligencias identificadas por Gardner, se encuentra la corporal cinestésica, que se refiere precisamente al movimiento corporal como recurso para ‘solucionar problemas’. Encaja con perfiles profesionales como escultores, cirujanos, actores, modelos, bailarines, etc. Para el aprendizaje de lenguas resulta fundamental identificar las diferentes necesidades del alumnado y adaptar las actividades a los ritmos individuales.

Por eso las sesiones de Clap! incluyen diferentes y variades actividades didácticas que persiguen adaptarse a las diferentes cualidades de cada estudiante. Para que todos y todas se sientan atendidos. Para que todos y todas se sientan motivados.